Odio a los bipolares, son excelentes personas.

Acá estoy, acá me ven, me perciben. Un día algo, otro día otra cosa.. Que si tengo ganas de hablar o no, que si un día me caes bien y al otro lo contrario, es un problema para el entorno. No te preocupes, no te gastes en entenderme porque vas a perder tiempo. Un día soy y no soy, estoy y no estoy. Cambio, fluyo, transmuto en otro pensamiento. Miro , analizo desde afuera, y después me involucro.
Ahora me molesta ver la tele, antes me gustaba, me gustaba intentar de nuevo en diversas cuestiones que no voy a nombrar, me hace cosquillas incómodas, pero ahora no, acá, en el presente pasajero.  Podía hablar y discutir, ahora no puedo mirar a la cara a la persona con la que  hablo  cosas serias. Soy más tímida, pero conservadora siempre, soy como me sale. Todo depende de el animo, mis actitudes pasan por ahí. No me pongo a pensar desde un punto de vista moral , si no que actúo por como se dan las cosas.
Pero hubo un gran error, que al principio no lo entendía: pretender algo "por la fuerza" , pedir algo más de lo que no se da. Por eso sigo defendiendo mi estilo de vida. Si bien es importante un orden de las cosas, decir ciertas cosas aveces y otras no, una moral, no estoy muy de acuerdo con ella. No comparto el hecho de tener que reprimir (una palabra fuerte).